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La colonización de Sierra Morena y Andalucía de 1767-1768 y
el Fuero de las Nuevas Poblaciones

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"En la Ciudad de Écija en veinte i seis de Abril de mil setecientos cinquenta y uno (...)
3--- Que ocupa el termino de Levante a Poniente ocho leguas de tres mil varas cada una, y del Norte al Sur siete, y de circunferencia veinte y quatro, que se andaran en veinte y quatro horas, su figura es la que queda puesta al principio de esta Pieza confronta a Lebante con termino de Santaella a Poniente con los de Palma y la Campana, al Norte con el de Hornachuelos y al Sur con los de Marchena y Osuna."
(Respuesta de la Ciudad de Écija a la tercera pregunta del Catastro de Ensenada: "Qué territorio ocupa el término, cuánto de levante a poniente y del norte al sur, y cuánto de circunferencia, por horas, y leguas, qué linderos o confrontaciones; y qué figura tiene, poniéndola al margen". Curiosamente ignora el límite con Guadalcázar, mientras que desde Guadalcázar si que consideran su lindar con Écija. Desde Écija, en cambio, declaran límite con La Campana cuando los límites son con la villa despoblada de La Moncloa y con Fuentes (hoy Fuentes de Andalucía) como así lo declaran estas dos localidades en sus respectivas respuestas.)

 La reacción de Écija

 
Écija fue la población que más terrenos del comunal (baldíos comunales) cedió para la formación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía de La Carlota, Fuente Palmera y La Luisiana (San Sebastián de los Ballesteros, que había pertenecido a los jesuitas, estaba dentro del término de La Rambla); en particular fue también la que más cedió para la fundación de Fuente Palmera. Esta circunstancia junto con el desafortunado procedimiento para llevarlo a cabo, empleado por Olavide y por sus subordinados, la convirtió en la población que más oposición hiciera al proyecto de colonización de Andalucía y creó en su momento un malestar que tuvo sus consecuencias y que de una forma continuada quedó recogido en las actas capitulares del Cabildo (Ayuntamiento) de Écija desde agosto de 1768 hasta septiembre de 1773 con una última anotación en diciembre de 1776.
 

La superficie de terreno cedida por Écija a las Nuevas Poblaciones

Ya hemos visto en la introducción que si a partir de las respuestas de 1751 del Catastro de Ensenada queremos encontrar sus límites, previos a la colonización, o alguna otra información de su superficie no nos lo ponen nada fácil.  

Plànol del terme de la ciutat d'Ecija (Manuel Sebastián de Luzguiños)

Para empezar nuestro razonamiento para calcular la superficie de terreno cedida por Écija nos fijaremos en un plano de su término de aproximadamente el año 1786 cuyo autor es Manuel Sebastián de Luzguiños, Agrimensor del Ilustrísimo Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal Iglesia de la Ciudad de Sevilla.
En este plano hay la siguiente anotación:
Plano Topográfico del Termino de la Ciudad de Ézixa en el cual se Demuestran las Tierras Realengas que se comprehenden en dicho Termino, con esprecion de las que se les repartieron a los Nuevos Pobladores, de la Luizyana, Campillos, Acilagas, Cañada Rosal, Fuente del Ochavillo, Fuente Palmero, y parte de la Carlota; (...)
Sigue una lista donde, entre otras informaciones, hay unas valoraciones de las cantidades aproximadas de tierras cedidas y los nombres de cada lugar. Esta lista la resumimos a continuación respetando la toponimia empleada como ya hemos hecho en la anotación anterior:
El Algarbe 1200 fanegas, el Garabato 600 fanegas, una vereda realenga 50 fanegas, Villar de Marcos 500 fanegas, Regaña 300 fanegas, el Rabadan 330 fanegas, Fuente Palmero 600 fanegas, el Ochavillo 2000 fanegas i Mochales (la Luizyana) 8000 fanegas.
Por lo tanto, según Manuel Sebastián de Luzguiños, son un total de 13580 fanegas las que Écija cedió para la formación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía; suponemos que lo valoró en fanegas de Écija y si fuera así resultarían, según él, unos 87 Km².
 

Plano topográfico del término de la ciudad de Écija (Manuel Sebastián de Luzguiños). Lo podéis descargar, con mejor resolución, del Instituto de Estadistica y Cartografia de Andalucia.

     

Écija i les cessions a les Nuevas Poblaciones - 1768

Plano actual de Écija en donde hemos señalado las tierras nombradas en la explicación anterior.

  La imagen de la izquierda es la de un mapa actual del termino municipal de Écija en donde hemos señalado y diferenciado, numeradas y de color verde, las tierras citadas en la explicación anterior del mapa de Luzguiños y que intentaremos comprobar y actualizar en la siguiente tabla:
 
   Según Luzguiños (año 1768) Actualmente
Lugar Superficie (fanegas) Lugar Superficie (Km²)
1 Mochales 8000 La Luisiana y Cañada Rosal 42,97 + 25,45 (1)
2 Regaña 300
El Villar
(aldea de Fuente Palmera)
5,65 (2)
3 el Villar de Marcos 500
4 una vereda Realenga 50
5 el Algarbe 1200 parte de La Carlota 11,92 (3)
6 el Garabato 600
7 Fuente Palmero 600 parte de Fuente Palmera 7,29 (4)
8 el Rabadán 330
9 el Ochavillo 2000 Silillos y Fuente Carreteros (aldeas de Fuente Palmera) 4,26 + 10,28 (2)
 
 
Superficie total: 13580 fanegas   107,83 Km²
 
Los 107,83 Km², resultantes de la suma de las superficies actualizadas de la tabla anterior, convertidos a tres diferentes unidades locales de fanegas (5) nos dan los siguientes resultados:
fanegas de Écija fanegas de Córdoba fanegas de Castilla o de marco real
16832,66 fanegas 17616,40 fanegas 16746,39 fanegas

Para obviar la discusión sobre "qué unidad local de fanegas es necesario adoptar" nos quedaremos con el valor de superficie en Km², que seguramente nos es más familiar, y lo cerraremos de esta manera: Finalmente Écija cedió 107,83 km² (10.783 hectáreas) para la formación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía.

(1) Según Datos del registro de Entidades Locales del Ministerio de Hacienda y Administraciones Publicas
(2) Según la web del Ayuntamiento de Fuente Palmera en el apartado "Nuestros núcleos de poblacion"
(3) Según cálculo aproximado sobre un plano actual marcando los límites para calcular el área por comparación con unos planos, de la época, de Tomas López.
(4) Según cálculo aproximado sobre un plano actual marcando los límites para calcular el área por comparación con unos planos, de la época, de José Ampudia y Tomas López.
(5) Las operaciones para convertir a fanegas los 107,83 Km² según las diferentes unidades locales se han hecho considerando que 0.006406 Km² corresponden a una fanega de Écija, que una fanega de Córdoba son 0.006121 Km² y que una fanega de "marco real" son 0.006439 Km².
Por ejemplo, el cálculo para transformar lo a fanegas de Córdoba es: 107,83 Km² / 0,006121 Km²/fanega = 17616,40 fanegas.
Para más información sobre esta unidad de medida visitad este enlace: Varas y fanegas
 

Otra cantidad de fanegas, otra lista de lugares cedidos y unos comentarios sobre estos sitios

Como dato complementario citaremos primeramente a Fernando Calderó Martín quien en su trabajo "La postura del cabildo ecijano ante la colonización" (número 88 del Boletín de la Real Academia de Córdoba) comenta, sin indicar la fuente ni de dónde son las unidades de fanegas, que Écija cedió más de 15000 fanegas. Este dato nos da un poco de ánimo y confianza en nuestro trabajo dado que se acerca a nuestra cifra. Como comentario aparte, si aquellas 15000 fanegas fueran fanegas de Écija resultarían 96,09 Km², y hoy en día, probablemente, Fernando Calderó nos hubiera dicho que Écija cedió más de 95 Km² o casi 100 Km².
Otros autores además de citar esta cifra de 15000 fanegas hacen lo que parece como un clásico en las publicaciones sobre este tema: el dar como lista de lugares cedidos por Écija la que Manuel Ostos Ostos publicó el año 1909 en su libro "Alfajores de Ecija", en el capítulo titulado "Las Nuevas Poblaciones o Écija contra Carlos III" y que aquí reproduciremos en su totalidad (no sólo reproduciendo los topónimos tal y como se suele citar); mantenemos en nuestra reproducción las palabras "aportar" y "valdios" en cursiva tal como están en el texto original y también mantenemos "los Algares" sin cambiarlo, tal como seria correcto, por "los Algarbes":
"A Écija toco aportar para aquella gran reforma, los valdios del Garabato, los Algares, Cañada del Moro, Alberquilla, Villar de Marcos, Cañada del Rabadan, Regaña, y otros, con los cuales se formaron las nuevas poblaciones de Fuente Palmera, La Carlota, La Luisiana, y aldeas en la actualidad agregadas a las mismas, en todas las cuales se hicieron las primeras plantaciones de olivos, el año de mil setecientos setenta."
Si queremos llegar a las dichas 15000 fanegas es más que evidente que dentro de este "y otros" de la cita que hemos reproducido ha de caber todavía mucho territorio que no se nombra, veámoslo:
El baldío de Mochales: marcado como en el plano anterior de Écija, son La Luisiana y sus aldeas entonces asociadas de Cañada Rosal, El Campillo y la desaparecida de La Carajolilla o Los Motillos. Actualmente Cañada Rosal es municipio independiente por haberse segregado de La Luisiana el 27 de agosto de 1986.  
   
   
El Ochavillo: marcado en el mismo plano, son dos de las aldeas asociadas a Fuente Palmera: Silillos y Fuente Carreteros; y no tiene nada a ver con la actual Ochavillo del Río, que es una de las otras aldeas de Fuente Palmera.  
   
La parte cedida para Fuente Palmera marcada como .  
Y también está claro que nos han aparecido algunos nuevos nombres de nuevos lugares o que nos pueden conducir a error:
La Alberquilla: pensamos que es lo que en su mapa Luzguiños denomina como vereda Realenga y que habíamos marcado como ; en otro mapa de la época la llaman cañada realenga de Chaparral, suponemos que es el mismo lugar por la proximidad de un arroyo llamado arroyo del Chaparral. Esta vereda Realenga junto con Regaña y el Villar de Marcos forman la actual aldea asociada de Fuente Palmera de Villar o El Villar.  
   
   
La Cañada del Rabadán: no hace referencia a la aldea de Fuente Palmera que hoy entenderíamos como tal y que existe sin definición clara entre Fuente Palmera y El Villar sino en la parte de Fuente Palmera que habíamos marcado como y que llamábamos simplemente el Rabadán .  
   
Cañada del Moro: dado que, entre otros factores, su límite nordeste es un fragmento de la llamada Cañada Real del Moro o de la Plata, sin poder asegurarlo por completo, lo situamos en lo que parece un añadido o apéndice que tiene el lugar, marcado como , de Los Algarbes o el Algarbe.  
   
 

El malestar de Écija y las actas capitulares del Cabildo

El malestar de Écija se hace evidente leyendo las actas capitulares de su Ayuntamiento o Cabildo. En la del día 19 de agosto de 1768 encontramos la primera anotación; en ella se comenta sobre la falta de información con respecto a las actuaciones de colonización dentro de su término municipal por parte de Olavide y se decide escribirle para pedirle copias de los Reales Decretos o Resoluciones que le autoricen a hacerlo. Hay contactos y mensajes de por medio pero no parece que haya un esclarecimiento de la cuestión pues en otra anotación, de 29 de noviembre de 1768, se insiste en que todavía nadie ha dicho nada en la ciudad de Écija sobre las acciones que se están haciendo o sobre las Reales Órdenes que las autoricen; y los desacuerdos y malentendidos van continuando.
Comentaremos tres hechos que destacan en toda esta parte de la reacción de Ecija frente al establecimiento de las Nuevas Poblaciones de Andalucía.

Sobre la Dehesa de las Yeguas o Dehesa de las Caleras

Estos últimos días de 1768 se produce el primero de los hechos que comentaremos; es referente a unas tierras cercanas a Mochales en una dehesa (1) destinada a pastos para yeguas y potros, llamada Dehesa de Caleras, de donde, según el acta capitular de 12 de diciembre de 1768, se había sacado el ganado caballar por parte de los medidores de terrenos de La Luisiana, entrando posteriormente en ella vacas y ovejas de otros vecinos. El día 17 de diciembre de 1768 se acordó por parte del Cabildo enviar unos soldados para vigilarla ateniéndose a que por Real Orden ya estaba aprobada la demarcación y utilidad de esta dehesa.
Olavide, con fecha 20 de diciembre de 1768, envía una carta al ayuntamiento de Écija amonestándoles por su acción en la dehesa; éste responde, según el acta del día 24 de diciembre, que su única intención es la de proteger el ganado y la Dehesa de las Yeguas. Desde el ayuntamiento hacen, además, una queja al Rey motivada por la carta de Olavide. Esta queja tendrá respuesta dos meses más tarde en una carta, enviada a Olavide y fechada en El Pardo el 28 de febrero de 1769, donde Juan Gregorio Muniain, secretario de Guerra, en nombre de la Casa Real, aprueba las decisiones y métodos del ayuntamiento de Écija, avisa a Olavide de que se ha excedido en el modo de dirigirse al ayuntamiento y le advierte de que no puede entrar en esta dehesa ni en ninguna otra que tenga, como esta, la Real aprobación para la cría de ganado caballar.
 

Dehesa de las Yeguas o de las Caleras

Situación que suponemos corresponde a la dehesa de yeguas de Caleras o de las Caleras, o también llamada "dehesa de las Yeguas", que estamos comentando y que según el plano de Luzguiños que hemos citado anteriormente ocupa parte del terreno a ambos lados del antiguo camino Real entre Écija y La Lusiana, actual carretera de Andalucía A-4. Este plano de Luzguiños incluye el siguiente comentario en referencia a esta dehesa: "Tierras baldías de Mochales que están sirviendo de Dehesa de yeguas de Ecixa, y se compone de tres mil y trescientas fanegas de cuerda".
 
Según acta del 5 de abril de 1769 Olavide responde al ayuntamiento en una carta, fechada en La Carlota el 17 de marzo de 1769, diciendo que él no tiene nada que ver y que le consta que nadie, desde el Subdelegado hasta el último, había dado ninguna orden de echar el ganado de la dehesa; lo que él había averiguado en sus investigaciones es que los yegüeros (2) que la ocupaban habían dicho a sus dueños y éstos al ayuntamiento que un guarda de las Nuevas Poblaciones les había ordenado que abandonaran la dehesa y que otros vecinos de Écija habían introducido entonces su ganado, cabras y vacas, inventando o aprovechándose del rumor popular de que "iba a valdiarse la dehesa"; una expresión empleada en otros escritos es la de "talar la Dehesa de las Caleras" (3). Olavide, además de expresar su sorpresa de que se enviaran militares sólo por haber hecho caso a las palabras de unos yegüeros, pide al ayuntamiento que le dé su versión; éste le responde, según acta del 7 de abril de 1769, que de las investigaciones que se hicieron y condujeron a la resolución del Rey resultó que un tal Antonio Salcedo y, el que suponemos entonces director de aquella población, Jose Beni (o Jose Bené) son los que ordenaron delimitar y sembrar la dehesa.
No nos consta ninguna otra acción sobre este asunto; probablemente José Beni, director de la población de La Luisiana, fue destituido o cambiado de destino ya que con fecha 1 de julio de 1769 hay una carta de Ceferino Ximenez, como director de la población de La Luisiana, a Fernando de Quintanilla, que en esa fecha había sido recién nombrado Subdelegado de las Nuevas Poblaciones de Andalucía.
 
(1) "Dehesa: Parte, o porción de tierra, sin labranza, ni cultivo, destinada solamente para pasto de los ganados." (Diccionario de la lengua castellana, Real Academia Española, 1780).
(2) "Yegüero: El que cuida, o guarda las yeguas. Llamanle también yegüerizo." (Diccionario de la lengua castellana, Real Academia Española, 1780).
(3) Puesto que también es citado repetidamente en diversos trabajos incluimos el párrafo del artículo de Fernando Calderón que hemos citado anteriormente "La postura del cabildo ecijano ante la colonización" (número 88 del Boletín de la Real Academia de Córdoba): "Se pone la cosa un poco seria al talar la Dehesa de las Caleras; don Pablo de Olavide, dice que no ha logrado conocer quien dio la orden, la solución no puede ser más peregrina, el director de aquella población que lo era entonces Don José Bené, niega haber ordenado tal tala y acuerda despedir al guarda en el mismo momento que se produjo la queja."

Las quejas de Écija y el memorial de agravios que el 14 de marzo de 1769 Joseph Anton Johann Jauch presentó al Rey quejándose del desorden que había en las Nuevas Poblaciones, y de la situación pésima en que se encontraban los colonos suizos que había traído, hacen que, el 26 de marzo de 1769, se envíe con los plenos poderes de Superintendente a Pedro José Pérez-Valiente como inspector ("Visitador" es la palabra empleada en su momento) para que informe de la situación y de la marcha de todas las Nuevas Poblaciones. Estuvo en esta tarea desde el día 24 o 25 de abril de 1769 hasta el 24 de agosto del mismo año, fecha en la que firmó y entregó en La Peñuela (actualmente La Carolina) la devolución de la jurisdicción de las Nuevas Poblaciones a Olavide, en los mismos documentos y oficinas donde consta que los recibió, en manos del subdelegado de Sierra Morena, Miguel Jijón (1).
El hecho de que Pérez-Valiente tuviese toda la autoridad de Superintendente equivalía a la suspensión de las funciones de Olavide; éste para no entorpecerlo mientras duró su visita, o porque Pérez-Valiente no le hacía ningún caso, se fue de La Peñuela (después renombrada como La Carolina) a El Viso, al otro lado de Sierra Morena, y de allí intenta llegar a Madrid para hablar con el conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, quien le aconseja que vuelva a Andalucía; en una carta a Miguel Muzquiz desde Manzanares, el 26 de mayo de 1769, Olavide le dice que se vuelve a Sevilla.
Enterados del nombramiento de Pérez-Valiente como inspector de la gestión de Olavide el ayuntamiento de Écija, el 19 de abril de 1769, ya nombró una comisión para hablar con él cuando fuera posible. En el acta de 22 de junio de 1769 consta que Pérez-Valiente ha comunicado que visitará la ciudad y pide un alojamiento cómodo; el ayuntamiento decide recibirlo con los honores que le corresponden (2).
 
(1) Hay una carta de Miguel Jijón a Campomanes, de 25 de mayo de 1769, que indica el día 23 de abril como el de la llegada de Pérez-Valiente a las Nuevas Poblaciones. Antonio Ferrer del Río en "Historia del Reinado de Carlos III" (1856) nos indica el día 21 (¿o quizás sea una errata y quería decir 24?); otros autores dicen "finales de abril". No parece importante pero lo citamos porque hay varias opciones.
(2) Tanto los nombres del asentador Joseph Jauch (o Yauch en algunos textos) como el del fiscal de Hacienda y consejero Pérez-Valiente en relación a sus actividades o a su opinión frente a la de Olavide, o contra él mismo con respecto a las Nuevas Poblaciones y a sus colonos pueden tener su capítulo aparte. Ahora lo saltaremos ya que consideramos que no afecta en general a nuestro comentario sobre la situación de Ecija que estamos tratando.

Sobre el marqués de Peñaflor

Anteriormente ya hemos citado a Joseph Anton Johann Jauch. Este personaje había llevado y acompañado, por el momento, a 12 familias suizas que junto con otras hacían un total de 92 personas que había que asentar en La Luisiana; además del enfrentamiento con Écija y de unas epidemias que causan un cierto número de víctimas resulta que no hay suficiente lugar para tantos colonos (1). Para solucionarlo Pérez-Valiente continuó una propuesta de un cambio de tierras, que parece que ya había sido trabajada por Olavide, con Antonio Pérez de Barradas, marqués de Peñaflor (2). Según las actas capitulares de 6 a 27 de julio de 1769, el marqués de Peñaflor aceptó cambiar unas tierras de su propiedad dichas la Ortiguilla (o Orteguilla), muy cerca de La Luisiana y del Camino Real entre Écija y Carmona, por unas llamadas Barranco Bermejo que estaban cerca de otras tierras suyas del cortijo del Alamillo.  

La Luisiana i les terres del marquès de Peñaflor

Los límites de la Nueva Población de La Luisiana, hoy Cañada Rosal y La Luisiana, con indicación de la situación de las tierras intercambiadas por el marqués de Peñaflor.
Este cambio de tierras, que como decíamos continuó finalmente Pérez-Valiente, se aplicó como la solución en lugar de volver a cambiar los colonos de lugar y enviarlos a otras tierras de Espiel o Hornachuelos tal y como ya se había planteado. Al transmitir el director de La Luisiana, Ceferino Ximenez, esta posibilidad de un nuevo traslado a los colonos estos lo interpretaron como que los retornaban a su país y como un nuevo engaño, lo que creó por otra parte la buena impresión a los terratenientes de Écija de que aquellos finalmente se iban. En cualquier caso la situación era de confusión y seguramente fue la opinión de Ceferino Ximenez la que hizo adoptar a Pérez-Valiente la idea de pactar con el marqués de Peñaflor.
Este hecho, que es el segundo que resalta en toda esta historia, donde el marqués de Peñaflor acepta el cambio de estas tierras y que aparentemente hace sólo por su interés personal, creará dentro del Cabildo un enfrentamiento con el otro bando encabezado por Luis de Villavicencio y Salcedo, marqués de Alcántara del Cuervo, que hay que suponer defiende los intereses de Ecija y que se opone a esta permuta por diversos motivos (3). Tanto por desacuerdos entre los dos bandos, marqués y Cabildo, como por parte del marqués de Peñaflor quien no aceptó la valoración que la Corona había hecho de sus tierras (tal y como se indica en las actas capitulares de los días 15 y 25 de septiembre de 1769), este conflicto se alargará hasta el 15 de diciembre de 1774; esta fecha es la del final de la resolución ejecutoria decidida en Madrid del pleito que cinco años antes había iniciado el marqués de Peñaflor (por el desacuerdo que habíamos indicado sobre la valoración de las tierras) y donde se concluye, con ciertos condicionantes, la validez de la permuta que ya se había efectuado.
Una copia de esta resolución aparece aún por última vez en una anotación en las actas capitulares del Cabildo del día 19 de diciembre de 1776 en el que, además, hay copia de todos los trámites (autos, informes, notificaciones, liquidaciones, testificaciones y diligencias) efectuados en verano de 1773.
 
(1) 12 familias, unos 60 colonos, es lo que consta que de momento ha introducido Jauch de acuerdo con el memorial que había presentado en Madrid el 14 de marzo de 1769; en una carta de Pérez-Valiente al secretario de Hacienda Miguel de Muzquiz, de 18 de junio de 1769, se habla de 92 colonos, no sabemos si todos traídos por Jauch, y también se dice que los hermanos Thibal traen 979 más. En otra carta de Fernando de Quintanilla a Pérez-Valiente, del 12 de julio de 1769, además de los 6.832 colonos traídos por Thürriegel y que en su mayoría estaban en Sierra Morena, se habla de 232 colonos que ya ha introducido Jauch. Pensamos que no es extraño que les faltara sitio.
(2) En realidad él era el marqués consorte; la quinta marquesa de Peñaflor, María Francisca de Paula Fernández de Henestrosa y Fernández de Córdoba, era su mujer. Antonio Pérez de Barradas era hijo del marqués de Cortes de Graena (Granada), además de otros títulos; por este matrimonio celebrado en 1746 era también "alférez mayor perpetuo" de Écija.
(3) En el acta capitular del Cabildo de 27 de julio de 1769 se dice que el marqués de Peñaflor acepta el cambio de tierras "por su particular lucro e interés, que son bien notorios" y también se comenta sobre un Real Despacho de 18 de julio de 1769 (refiriéndose igualmente al marqués de Peñaflor y al cambio de tierras) donde se avisa a Écija que "la Ciudad será responsable de cualquier embarazo o impedimento que se ponga o intente contra la posesión dada al citadas Señor".

Sobre los enfrentamientos en contra de los colonos

Atentados contra los colonos
Real Cédula de 17 de octubre de 1769 publicada como consecuencia de las acciones físicas en contra de los colonos.
  Esta última acción de Pérez-Valiente del cambio de tierras con el marqués de Peñaflor no ayudó en nada a mejorar el ambiente pues, además de su enfrentamiento interno, según el Cabildo de Écija aumentaba los inconvenientes en lo que hacía al paso del ganado, al acceso a sus bebederos y a la recogida de la leña por parte de los horneros.
Tal vez no sea esta la única causa del hecho que comentaremos a continuación, pero pensamos que tiene su importancia: en el acta de 21 de junio de 1769 consta la queja de que los colonos han prendido fuego a los campos con el peligro, todo según el Cabildo, de producir un incendio general de los olivos, viñedos, sembrados y huertos.
El 21 de agosto de 1769 hay una anotación en las actas del Cabildo sobre la llegada de dos compañías de infantería ligera de Cataluña que están aquí "por haberse supuesto que algunos vecinos de esta Ciudad habían pegado fuego a algunas de las chozas de los colonos " (1).
Olavide, que vuelve a estar al frente desde el día 24 de agosto como Superintendente de las Nuevas Poblaciones, se verá también en el futuro en la necesidad de pedir la intervención militar para controlar la situación en La Carlota, Fuente Palmera y en general en toda la zona de las Nuevas Poblaciones de Andalucía.
Una semana después Olavide redacta un informe a Miguel de Muzquiz, con la intención de que llegue al rey, sobre la situación que se ha encontrado a su regreso; en uno de los apartados de este informe comenta sobre el comportamiento desfavorable de Écija con las Nuevas Poblaciones diciendo que sus vecinos roban de noche a los colonos, los insultan y los amenazan; que éstos, para defenderse, se juntaron y que en algunas barracas, por la noche, es necesario que se turnen como centinelas marido y mujer.
Según Olavide los colonos se quejan de que les roban lo poco que tienen de ropa o de dinero, que violentan a las mujeres y que los amenazan con que los echarán a golpes de palo. Añade que las autoridades de Écija, lejos de reprimir la situación como cabría, se complacen con este desorden, donde ven una derrota del proceso de colonización y una conservación y un retorno de sus tierras.
Con fecha de 7 de octubre de 1769, un mes después de haber vuelto, escribe al conde de Aranda exponiéndole que hay que detener a la ciudad de Écija pues esta está actuando con temeridad contra los colonos; Olavide incluso nombra en esta carta a dos concejales del ayuntamiento de la ciudad o Capitulares: Andrés de los Reyes, uno de los grandes ganaderos, como cabeza visible de las persecuciones y Pedro de Figueroa del que avisa que está en Madrid con la intención de hablar con Pérez-Valiente para pedir la protección del Consejo de Castilla.
Todo este aumento de mal ambiente provocó finalmente lo que consideramos como el tercer hecho destacable: los enfrentamientos de los vecinos de Écija contra los colonos que llegaron al robo, a la violencia física y al incendio de sus barracas la noche del día 7 de agosto de 1769 en Fuente Palmera y a varios fuegos en otros lugares durante la tarde del día 10 de agosto; hecho este que se verá reflejado en una Real Cédula de 17 de octubre de 1769.
El 24 de octubre de 1769 hay todavía una anotación en las actas capitulares sobre una carta de Madrid, firmada por Ignacio Esteban de Higareda (Secretario de Cámara del Rey), en la que comunica al Cabildo que para evitar malentendidos por los incendios de barracas de los colonos hay que delimitar bien la extensión del terreno y comunicarlo a los vecinos y pueblos limítrofes siempre que se quemen los matorrales y campos para limpiarlos (2).
 
(1) Probablemente fue Pérez-Valiente quien pidió su intervención dado que para estas fechas estaba al cargo de la Intendencia de las Nuevas Poblaciones.
(2) La expresión utilizada es "quema de montes y rozas"; pueden sernos útiles las siguientes definiciones según el Diccionario de la lengua castellana, Real Academia Española, 1780:
"Monte: La tierra cubierta de árboles, que llaman monte alto, o de malezas, que llaman monte baxo."
"Roza: Llaman también la tierra rozada y limpia artificialmente de las matas que naturalmente cría, para sembrar en ella."
"Rozar: Limpiar la tierra de las matas que cría, cortándolas, o arrancándolas para disponerla a la labor."
 

El último intento de Écija para recuperar tierras

Una de las consecuencias de la inspección de Pérez-Valiente es una Instrucción de 52 artículos publicada en Madrid el 6 de julio de 1770 (1) de la que reproducimos una parte del artículo 16 y la totalidad de los artículos números 18 y 19.

En esta Instrucción hay otros artículos relacionados con estos que reproducimos, es decir con los que tocan el tema de la expropiación de tierras para el proyecto de Nuevas Poblaciones y con los que hablan de encontrar una compensación satisfactoria de las reclamaciones planteadas. Pensamos que estos 3 artículos ya cubren suficientemente lo que queremos tratar, sobre todo el artículo 19 que hace una referencia directa a Écija.
  Artículo 16: "Se tratará de recompensar con los Dueños particulares, Comunidades, o Pueblos por medios convencionales y amigables, haciendo tasar los terrenos de comun acuerdo por expertos, y por 3º en discordia, examinando si ay proporcion de dar el equivalente en otros sitios antes de venir a desembolso de cantidades algunas; ..."  
  Artículo 18: "Así como no se han de retener terrenos de dominio particular, sin una necesidad absoluta, han de examinar, el Superintendente y Subdelegados todos los medios posibles de dar ensanche a los valdios de los Pueblos confinantes, dejando libres sus pasos, cañadas y Abrevaderos, y atendiendo a que se les quede lo preciso y conveniente para e pasto y desahogo de sus Ganados, y el de Leñas y Monte abajo para sus consumos."  
  Artículo 19: "Sobre este punto se han quejado amargamente algunos Pueblos y especialmente la ciudad de Ecija, a quien segun lo que manifiesta el Plan general de las Poblaciones de Andalucía, le han ocupado, o proyectado ocupar, casi todos los pedazos de terreno inculto valdío que avia y estaban a la derecha de el camino que va desde Cordova; y aunque a la izquierda se dice aver términos de Ecija, ni se demarcan ni constan los valdíos que alli le quedan, ni si bastan para los consumos de la Ciudad, ni si son proporcionados para los ganados y Haciendas distantes situadas a la derecha de el camino en el centro de los terrenos ocupados para las nuevas Poblaciones; en cuyo supuesto, y con atención a todo, deberan el Superintendente y Subdelegados anticiparse de buena fe con indiferencia y sin preocupación por qualguier dictamen que antes ayan formado, o explicado, a dejar la anchura y desahogo que necesiten los vecinos, Ganaderos y Hacendados de Ecija; reflexionando si aquellas Poblacìones, y expecialmente la de Fuente Palmera, las Aldeas de ella, y las demas que estan fuera de camino pueden reducirse a menos extensión, ó darsele, si obligare a ello la necesidad, en el término contiguo de Hornachuelos, ú otros si no huviere perjuicio notable de sus vecinos."  
En el acta del Cabildo de 2 de enero de 1771 se hace constar un Real Decreto del Consejo de Castilla para que se designe a una persona para entrevistarse con Olavide y tratar sobre los posibles agravios que tenga Écija en relación con las Nuevas Poblaciones; el día 8 de enero se nombra para esta tarea a Garci Tello Fernández de Bobadilla y Eslava (2).
La propuesta de Écija fue la de que todo quedase como antes, pero entendiendo que esto ya no era factible pedían, entre otras cosas, que en Fuente Palmera se permitiera el pasto y entrada de los vecinos de Écija a Regaña, Villar de Marcos y la cañada o vereda realenga hasta el camino de Córdoba (hoy la carretera A-4) y que de La Luisiana se devolvieran las tierras de la Vera Muerta, el Junquillo, Barranco Bermejo y las lomas de La Garrida (3).
Olavide antes de contestar preguntó, el 15 de mayo de 1771, si se aceptaría como definitiva su respuesta fuera cual fuera. Écija contestó que sí, ya que si no lo hiciera así parecería una desconfianza hacia el rey cuando su deseo era el de demostrarle su lealtad.
La respuesta de Olavide el 6 de junio de 1771 fue, para las condiciones que hemos citado, de devolver el terreno no repartido de la cañada realenga hasta el camino de Córdoba; pero no así Regaña ni el Villar de Marcos, pues estaban ya repartidos a los colonos. Igualmente haría lo posible para que los vecinos de Écija pudieran entrar a trabajar las tierras de la Vera Muerta y el Junquillo, pero no las lomas de La Garrida que ya estaban también en posesión de los colonos. Con respecto a Barranco Bermejo indicó que él lo gestionaría con el marqués de Peñaflor quien lo cederá siempre que se le recompense (cosa, esta última, que no sucedió pues, como ya hemos visto en un apartado anterior, el marqués interpuso un pleito por no estar de acuerdo con las valoraciones y límites de las propiedades a permutar).
El 10 de junio de 1771 Écija respondió a Olavide que lo aceptaban y que si no podía ofrecer nada más ya podía dar por cerradas las negociaciones que el rey se había dignado a decretar (4).

La Luisiana - Ampudia y Valdes (sobre 1770)

 

Cañada Realenga de la Trocha i del Moro

Fragmento de "Plano topográfico de la Feligrecia de la Luiciana" de Joseph de Ampudia y Valdés (de cerca de 1770) donde indicamos la situación de algunos terrenos de los cuales Écija pidió su devolución el año 1771. Si se compara con un plano actual (5) es fácil de ver que sólo fue devuelta la dehesa del Junquillo.   Mapa donde se puede apreciar lo que suponemos que es el fragmento de la "cañada realenga" que, desde donde finaliza el término de El Villar (una de las aldeas de Fuente Palmera) hasta la carretera A-4 (antiguo camino de Córdoba ) a la altura de Cerro Perea; no fue entregada a los colonos y recuperada por Écija de acuerdo a la solicitud presentada por su ayuntamiento a Olavide en 1771.
El plano está elaborado a partir de otro descargado del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía   Está formada por un fragmento de la Vereda de la Trocha y un fragmento de la Cañada Real del Moro o de la Plata. Extraído de sigpac.mapa.es/fega/visor.
 
(1) "Instrucción que se entrega a D. Pablo de Olavide, Asistente de Sevilla y Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, para que por sí, y por medio de sus Subdelegados, la haga observar en aquellos establecimientos."
(2) No sabemos si lo escribimos correctamente, según autores es Garcitello, Garci Tello o Garci-Tello.
(3) En mapas actuales hemos visto escrito "Vera Muerta" como Veredas Muertas, y suponemos que "las lomas de La Garrida" hacen referencia a un terreno situado en el noroeste de Cañada Rosal donde está el torrente o arroyo de La Garrida.
(4) Un fragmento de esta respuesta es: "... si su Señoría no puede franquear a la Ciudad y sus vecinos otro alivio, se sirva dar por evacuada la conferencia que S.M. se dignó decretar ..."
(5) Recordemos que son dos municipios desde el 27 de agosto de 1986: Cañada Rosal y La Luisiana

 

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