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La colonización de Sierra Morena y Andalucía de 1767-1768 y
el Fuero de las Nuevas Poblaciones

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Libros de viajes y novelas

 

Para iniciar este apartado hemos escogido dos fragmentos de dos libros que tratan, entre otros, unos hechos posteriores al de la colonización y que pensamos que tienen su interés. El primero es el contraste físico de los colonos con sus vecinos y, sin embargo, el rápido olvido y la pérdida de sus orígenes; los hay que lo recuperaron en parte cuando los años sesenta del siglo XX emigraron a Alemania o a otros lugares de Europa y descubrieron gente con su mismo apellido. El otro es la costumbre errónea de llamar "alemán" a cualquier colono, sea de donde sea, así como también el hecho de la posterior llegada de valencianos y catalanes a las Nuevas Poblaciones.

En estos dos libros hay unos fragmentos donde se comentan de forma anecdótica, estas situaciones.

 

The Bible in Spain

The Bible in Spain - George Borrow

 

Reproducimos un fragmento en castellano del original en inglés de George Henry Borrow donde se narran dos hechos que encuentra el autor al viajar por la zona de las Nuevas Poblaciones. Uno es la clara diferencia de aspecto de los colonos o de sus descendientes con los nativos de la zona, y el otro es la pérdida, en aquel momento (1843) del idioma de sus abuelos.

Posteriormente llegaría para muchos el desconocimiento de su propio origen y la sorpresa, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX al emigrar a otros lugares de Europa, de encontrarse con gente con su mismo apellido.

Pulsa la imagen de la portada del libro si quieres ver el original en inglés.

 

La primera noche dormimos en Carmona (...) Desde aquí hasta Sierra Morena, que separa la Mancha y Andalucía, las ciudades y pueblos son escasos, muy apartados unos de otros, y aun algunos de ellos datan sólo de mediados del pasado siglo, cuando un ministro español intentó poblar este desierto con hijos de un país extranjero. (...) A eso de mediodía llegamos a un sitio llamado Moncloa (1), donde hay una venta y un edificio de aspecto desolado con cierta apariencia de château; una palmera solitaria yergue su cabeza por encima del muro exterior. (...) Miré con atención a los venteros: eran jóvenes; el marido representaba veinticinco años; era un patán de corta estatura, muy recio, sin duda alguna de prodigiosa fuerza; tenía correctas facciones, pero de expresión sombría, y en sus ojos brillaba un fuego maligno. Su mujer se le asemejaba un poco, pero su semblante era más abierto y parecía de mejor humor; lo que más me chocó en la ventera fue el color de su pelo, castaño claro, y su tez, blanca y sonrosada, tan diferentes del pelo negro y atezado rostro que en general distinguen a los naturales de la provincia.

« ¿Es usted andaluza? -pregunté a la ventera-. Casi estoy por decir que me parece usted alemana.»

La ventera: No se equivocaría mucho su merced. Es verdad que soy española, pues en España he nacido; pero también es verdad que soy de sangre alemana, puesto que mis abuelos vinieron de Alemania, así como la de este caballero, mi señor y marido.
Yo: ¿Y cómo fue venir sus abuelos de usted a este país?
La ventera: ¿No ha oído nunca su merced hablar de las colonias alemanas? Hay bastantes por estas partes. En tiempos antiguos el país estaba casi desierto, y era muy peligroso viajar por él, debido a los muchos ladrones. Hará cien años, un señor muy poderoso envió mensajeros a Alemania para decir a la gente de allá que estas tierras tan buenas estaban sin cultivo por falta de brazos, y prometiendo a cada labrador que quisiera venir a labrarlas una casa y una yunta de bueyes, con lo necesario para vivir un año. De resultas de esta invitación, muchas familias pobres de Alemania vinieron a establecerse en ciertos pueblos y ciudades prevenidos para el caso, que aún llevan el nombre de Colonias Alemanas.
Yo: ¿Cuantas habrá?
La ventera: Varias. Unas por este lado de Córdoba y otras al otro. La más próxima es Luisiana, que está de aquí dos leguas; de allá venimos mi marido y yo. La siguiente es Carlota, a unas diez leguas de distancia; ésas son las dos únicas que yo he visto; pero hay otras más lejos, y algunas, según he oído decir, están en el corazón de Sierra Morena.
Yo: ¿Hablan todavía los colonos el idioma de sus antepasados?
La ventera: Sólo hablamos español, o más bien, andaluz. Verdad que algunos, muy viejos, saben unas pocas palabras de alemán, aprendidas de sus padres, nacidos en aquella tierra; pero la última persona de la colonia capaz de entender una conversación en alemán fue la tía de mí madre, porque vino aquí
de muy joven. Siendo yo una chica, recuerdo haberla oído hablar con un viajero, compatriota suyo, en una lengua que me dijeron era el alemán; se
entendían, pero la vieja confesaba que se le habían olvidado muchas palabras; ya hace años que se ha muerto.
Yo: Los alemanes son el pueblo más honrado de la tierra, y como ustedes son sus legítimos descendientes, claro está que los robos serán aquí desconocidos.

 

La ventera me echó una rápida mirada, miró después a su marido y sonrió; el ventero, que hasta entonces había estado fumando sin proferir palabra, aunque con semblante singularmente adusto y descontento, arrojó la punta del cigarro a la lumbre, se puso en pie y, murmurando: ¡Disparate! ¡Conversación!, se marchó.

 

(1) En esta primera edición escribe "Muncloa" en el original, en una segunda edición del mismo año escribe "Moncloa"

 
Por trescientos reales
"Florecimiento y desaparición de una colonia alemana de campesinos, a fines del siglo XVIII"
Revista Atlantis - 1941 Por trescientos reales - 1944 Auf fremder erde - 1962
Revista Atlantis - 1941 Por trescientos reales - 1944 Auf fremder erde - 1962
 
"Por trescientos reales" es la traducción al castellano, hecha por Emilio Huidobro y Edith Tech, del texto original de historia novelada, en alemán, de Rudolf A. Kaltofen. Se publicó en una primera edición por Espasa Calpe en 1944 y posteriormente hubo otra edición facsímil publicada por Riquelme y Vargas el año 1983.
A pesar de ser una traducción a veces muy literal, y además en castellano de 1944, es un libro muy interesante por los datos históricos que incluye. En uno de sus capítulos, un fragmento del cual reproducimos más abajo, cuenta como anécdota otra situación de la época donde, posteriormente a la llegada de los dichos "alemanes y flamencos", llegaron catalanes y valencianos a las Nuevas Poblaciones.
De este libro hemos encontrado una edición en alemán titulada: "La Carolina. Weg einer liebe" ("La Carolina. Camino de un amor") publicada en Suiza, en Lucerna, el año 1951 y otra edición, también en alemán y de la que disponemos de un ejemplar, titulada: "Auf fremder Erde" ("En tierra extranjera" o "En suelo extranjero") publicada en Essen, Alemania, en el año 1962.
Todo esto nos hacen pensar que tal vez primero se publicara la traducción al castellano que no el original en idioma alemán. Hay que añadir que estas dos ediciones en alemán, donde el autor consta como R. Caltofen o Rudolf Caltofen, son de menor extensión en texto que la traducción del original al castellano de 1944.
Hay otro interesante trabajo de R. Kaltofen titulado "Sierra Morena: Das Schicksal der Auswanderer aus oberdeutschen Landen nach Spanien im 18. Jahrhundert", publicado en el número de junio de 1941 de la revista Atlantis (páginas 278 a 280), la imagen de más arriba a la izquierda es de la portada de este número, donde el autor ya trata con cierto detalle el tema de la colonización de Sierra Morena.
 

"También a la izquierda de la casa de Teresa, allí donde a la muerte de Pepp se acababa el mundo tras los matorrales, cactos y trepadoras, ahora había quedado la vista libre y se ofrecía un hermoso panorama. Allí, en el sitio mas próximo a la casa de Teresa, había una familia española, pero que no tenia trazas de tal, y que aun con Antonio y los demás españoles difícilmente podía entenderse.

Antonio indicó a Teresa que eran catalanes. Más no sabia Teresa de ellos, pero estaba contenta con aquella vecindad: los catalanes eran muy trabajadores, ordenados y atentos. Mas allá, según contaba Antonio, había también más “alemanes”. Pero esto no quería decir nada, porque Teresa había comprobado con demasiada frecuencia que él, lo mismo que los demás españoles de la aldea, a todos los extranjeros, indiferentemente, fueran flamencos, franceses, suizos o italianos, los llamaban alemanes, sobretodo cuando se trataba de conflictos entre españoles y colonos extranjeros, lo cual ocurría últimamente con mayor frecuencia. Felizmente, hasta la fecha Teresa había salido bien librada de estas rencillas."


Continuamos con un par de libros más que, al igual que "Por trescientos reales", son unas historias noveladas. Contienen una elaborada documentación, tanto histórica como informativa, de los lugares en donde transcurre la aventura y de las circunstancias de la vida del momento, que ha sabido añadir su autor, Alberto José Fílter, a la interesante y agradable lectura de las dos novelas.

Acompañamos a las imágenes de la portada de ambas novelas con sus escritos de contraportada:

Puerto de Felicidad
"Al final de un largo y duro viaje lleno de emociones y trepidantes aventuras por toda Centroeuropa, nuestros protagonistas llegan al Puerto de Felicidad, enclavado en esta Andalucía, ebria de vida y sol, a la que quedarán unidos para siempre.  

Puerto de Felicidad

Esta novela narra la historia de una familia de colonos que fundan Cañada Rosal, la familia formada por Jorge Adán Fílter y Mariana Hebix, protagonistas de excepción de la fundación de un pueblo, de una sociedad ideal fruto de las ideas ilustradas del siglo XVIII."
Forjadores de sueños
"La vida se despereza en los baldíos de Mochales donde hace pocos años se fundara la Nueva Población de La Luisiana.  

Forjadores de sueños

Sus habitantes continúan en su afán de arraigarse en estos páramos dejados de la mano de Dios.
En Cañada Rosal, la familia Fílter crece, sus sueños se están realizando a pesar de las adversidades y sus miembros van forjando los sueños de prosperidad y esa vida digna que desde la lejana Centroeuropa venían buscando.
Esta es la segunda parte de "Puerto de Felicidad", donde los personajes de aquella, siguen viviendo aventuras y sufriendo los avatares de la vida..."
 
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